El diagnóstico de cáncer en un niño transforma por completo la vida de una familia, generando un entorno de incertidumbre y cambios constantes.
En este proceso, el rol del padre es fundamental y distinto al de la madre. El rol de la madre es maternal; el padre suele asumir el rol de “ancla”, proporcionando estabilidad, protección y una perspectiva de futuro que ayuda a equilibrar el caos emocional que genera la enfermedad.
Su presencia se convierte en un soporte clave para mantener la calma, sostener la rutina familiar y acompañar en la toma de decisiones importantes.
Hoy queremos reconocer a todos aquellos padres que acompañan cada paso con esperanza y nunca dejan de estar presentes. 💙
